El Parlamento español impulsa el ajedrez como asignatura en los Colegios (11 feb. 2015)
El Parlamento español impulsa el ajedrez como asignatura en los Colegios (11 feb. 2015)

En 2012, el Parlamento Europeo recomendó la inclusión del ajedrez en los programas escolares de los países miembros, reconociendo, como en su día ya hicieran la UNESCO o el propio Senado español,  el valor pedagógico de este juego milenario. El ajedrez aspiraba así a convertirse en un juego vehicular perfecto para desarrollar competencias educativas, tanto básicas, como las matemáticas y la comprensión lectora, como transversales, tales como estrategia, lógica, disciplina, memoria, concentración, pensamiento discursivo, etc.

Aunque el eco de Bruselas tardó en llegar, en febrero de 2015 todos los grupos parlamentarios aprobaron por unanimidad en el Congreso de los Diputados español una PNL – proposición no de ley – para la inclusión del ajedrez en todos los espacios públicos y, de forma especial, en los centros escolares. El objetivo es que a medio plazo, el ajedrez se vaya integrando de forma transversal dentro de la LOMCELey Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa – o futuras leyes de ordenamiento educativo del Estado.

El ajedrez en el currículo escolar

Uno de los aspectos clave de los reguladores es la inclusión de las competencias básicas como uno de los elementos principales del currículo, provocando un replanteamiento de los contenidos, con un enfoque global del aprendizaje, lo cual lleva a su vez a un cambio de la metodología docente para permitir que los alumnos puedan adquirir estas competencias en la totalidad de las áreas.

Cualquiera que esté familiarizado con el ajedrez, advierte enseguida que el estudio y la práctica del mismo va a incidir favorablemente en el desarrollo de varias de estas competencias.

Matemáticas

Una de las más evidentes sería las matemáticas, puesto que en realidad el ajedrez es una forma sofisticada de las matemáticas. Aritmética básica y geometría elemental pueden ser aprendidas y comprendidas mejor jugando ajedrez que estudiando cualquier libro.

Comunicación

Por extraño que parezca, también la partida de ajedrez es una forma de comunicación: aprendemos a respetar el turno de juego y “escuchar” a nuestro interlocutor. Las primeras derrotas nos enseñan que la jugada del rival, su pensamiento, merece ser tenido en cuenta.

Arte y Cultura

Con más de 1.500 años de rica historia, el valor cultural y artístico del ajedrez está fuera de toda duda, y ha sido utilizado en infinidad de ocasiones como metáfora en las más diversas artes y escenarios históricos.

Tratamiento de la información

Las técnicas de análisis, propias del ajedrez, son herramientas de utilidad contrastada a la hora de trabajar con una gran cantidad de información: procesamos gran cantidad de jugadas, valoraciones, planes, todo ello culminando en el acto de hacer una jugada.

Inteligencia emocional y social

Es en el desarrollo del carácter donde la práctica del ajedrez se muestra especialmente valiosa. Aprender a ganar y perder, a asumir la responsabilidad de los propios actos, a enfrentar solo los problemas, y a desarrollar soluciones autónomas, es algo que enlaza directamente con las competencias básicas definidas en la educación moderna.

Conocimiento del mundo físico

Los nuevos modelos educativos están orientados a la resolución de problemas, con un enfoque eminentemente práctico. Se pide a los jóvenes que enfrenten situaciones cotidianas, como por ejemplo averiguar la razón por la que se enciende el piloto de advertencia de un congelador, explicando con detalle las acciones realizadas para cotejarlas con el manual de instrucciones de la nevera.

Aprender a aprender

Y qué decir de “aprender a aprender”. Ahí el ajedrez aporta un valor insuperable, dotando al alumno de un marco intelectual de métodos y procedimientos, flexibles y por ello fácilmente extrapolables, que le serán útiles para estudiar cualquier otra materia.

Autonomía e iniciativa personal

El joven debe aprender a comprender la realidad, a razonar, a relacionar causas y efectos. Y en ese campo, teniendo en cuenta el poco tiempo que se requiere para su aprendizaje, y el carácter universal del conocimiento adquirido y de las habilidades que desarrolla, el ajedrez ofrece una relación esfuerzo–resultado muy satisfactoria.